26 julio 2010

'Krazy Kat' cumple 100 años

Krazy Cat, la obra maestra de George Herriman nació el 26 de julio de 1910 en una tira cómica de 'The New York Journal'.

Después de haber trabajado para otros periódicos, en 1910 Herriman entró a formar parte de la plantilla de The New York Journal. Por aquel entonces en la prensa de Nueva York ya trabajaban dibujantes como Winsor McCay (Little Nemo in Slumberland), Rudolph Dirks (The Katzenjammer Kids) o Cliff Sterrett (Polly and her pals). Seis días después de llegar a Nueva York, Herriman debutó en el periódico con una tira cómica llamada The Dingbat Family (The Family Upstairs a partir del 1 de agosto de 1910), sobre una familia formada por un oficinista, su mujer, sus hijos y su gato, que tratan de descubrir quiénes eran los miembros de la extraña familia que vive encima de ellos: The Family Upstairs puede traducirse como "La familia de arriba". El 26 de julio de 1910, como complemento a la tira, y en el tiempo que le sobraba de su jornada, el autor añadió, en la parte inferior, una historia secundaria de pequeño tamaño acerca de las peripecias de un ratón y el gato de la familia Dingbat;[6] en esa primera tira se puede ver al ratón cogiendo una pelota y tirándola a la cabeza del gato, que se queda sorprendido.[7] En un principio no era más que un complemento secundario, que apenas distraía de la trama principal; ambos animales ni hablaban ni tenían nombre.

Primera tira donde apararecen los personajes de Krazy CatAmbientada en un idealizado condado de Coconino, Arizona, habitual lugar de vacaciones de Herriman, Krazy Kat es una peculiar mezcla de surrealismo, inocencia y romanticismo, y está dotada de un lenguaje tan poético y avanzado para su tiempo y su época que ha hecho las delicias de aficionados y críticos a lo largo de más de ochenta años.

La tira se centra en un extraño, y contra natura, triángulo amoroso, compuesto por el personaje que da nombre a la tira, Krazy Kat, el ratón Ignatz y el perro Offissa Pupp. Krazy es un gato de sexo indefinido, unas veces aparece como gato y en otras como gata. El ratón es su amor no correspondido, que la aborrece y siempre le lanza ladrillos a la cabeza, con una más que excelente puntería. Sin embargo, Krazy interpreta los ladrillazos como actos de amor. A su vez, el ratón Ignatz tiene que sufrir la persecución de Offissa Pupp (a partir de ahora "oficial Pupp"), un perro policía enamorado secretamente de la excéntrica gata. El oficial Pupp, como representante de la ley y el orden en el desierto y solitario condado de Coconino, centra todos su esfuerzos en proteger a su amada y detener las fechorías, en forma de ladrillazos, del ratón Ignatz, al que habitualmente acaba recluyendo en la cárcel del lugar, una prisión construida, como no podía ser de otra manera, de ladrillos. Tanto los tres protagonistas como el resto de personajes que pueblan el universo de la serie son animales antropomórficos.

A pesar de su aparente simplicidad, pues a primera vista parece no ir más allá del simple slapstick, o de su aspecto primitivo, se pueden apreciar el gusto por los detalles de Herriman, lo sofisticado de la puesta en escena, la creatividad verbal y visual del autor y sus arriesgados planteamientos, que van más allá de la simple violencia física. Todo esto ha hecho de Krazy Kat una de las primeras tiras cómicas reconocidas y tomadas en serio por intelectuales, que la consideraron merecedora del título de "arte serio". Gilbert Seldes, un notable crítico de arte de la época, escribió un largo panegírico sobre la tira en 1924, refiriéndose a ella como "la tira cómica más fantástica, satisfactoria y divertida que se publica actualmente en Estados Unidos". El afamado E. E. Cummings, otro admirador de Herriman, escribió el prólogo de la primera recopilación en formato de libro de la tira. A pesar de su más que modesto recibimiento inicial, muchos dibujantes modernos han reconocido a Krazy Kat como una de sus mayores influencias.

Bonus Track: el especial del diario El Mundo de España dedicado al aniversario.

2 comentarios:

Tropea dijo...

Gran homenaje para el Krazy Cat y Herriman, su hacedor. ¡Que época legendaria para los comics!. Si van a soplar las 100 velitas dibujadas quiero estar presente. Por las dudas llevo dibujado un extinguidor.

Nando dijo...

Hola Alejandro,
somos varios los que quisiéramos estar ahi... yo llevaría casco para evitar un ladrillazo!!!

un gran abrazo
Nando